Armando
Williams l Juan
Peralta l Víctor
Manuel Manrique l Teresa
Orbegoso l Paola
Paula
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Comportamientos
En
Ávalos, la gran presencia de objetos que se cargan de significados
ante la ausencia de lo humano. Las sillas se convierten en personajes
y dialogan entre si, los inodoros son retratados, haciéndonos
pensar en Francis Bacon, por su carga emotiva, despojados de cualquier
cosa secundaria en ese parco y dramático blanco y negro.
Armando
Williams
Lima, octubre del 2000 |
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Memoria
embalada
El trabajo de Liliana Ávalos está
identificado con la labor recuperadora de materiales reciclables
que realizan las personas, como una opción de trabajo y subsistencia.
Pero la que la difiere es su modo de uso, su carácter creativo
en el empleo de dichos materiales que ella consigue a través
de sus propuestas.
Su gran caja, es el resultado de un trabajo artesanal y antropológico
que tiene por objeto mantener en la memoria aquello que nos resulta
frágil (una propuesta de archivo histórico). Desde
imágenes donde aparecen la gente dedicada a la recolección
de objetos, hasta aquellas en las que aparecen cientos de personas
en la Plaza San Martín protestando por una causa común,
son los aspectos sociales por las que se preocupa la artista quien
busca a través de su propuesta, hacernos recordar e involúcranos
como individuos.
La idea de “recuperar” en el trabajo de Liliana Ávalos
está vinculado no sólo con el simple deseo de rememorar
si no que además involucra todo un proceso reflexivo, de
allí que los elementos como “frágil”,
“mantener arriba”, “mantener bajo sombra”,
“Protección ecológica”, “No colgar”
y demás signos empleados en las cajas de embalaje, están
relacionados con la delicadeza que representa la memoria y el acto
de recordar.
Juan
Peralta. Curador de la muestra Leteo memoria / olvido
Lima, noviembre del 2000
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Paraíso
objetual
Para
Liliana Ávalos la sociedad de consumo como a los artistas
pop, le ha permitido extraer referencias de aproximación
para su búsqueda plástica: el mundo de la industria
y de la ciudad.
Estamos acostumbrados a rodearnos de una serie de aparatos y/o máquinas
que nos hacen más cómodo el vivir en las grandes ciudades,
desde los carros hasta una tostadora de pan. Objetos sencillos,
seres de la casa, cosas que nos hablan del dinamismo de la vida
y que contienen, como seres protectores, una especial significación
con el afecto, sin dejar de lado su inmensa e inmediata carga poética
que encierran cada uno de estos objetos cuando por obra y gracia
del artista se convierten en refugios tangibles que lo conectan
a su madre, a la protección y al cuidado, aquí Liliana
Ávalos nos invita a un recorrido por sus largos sueños
de infancia y juventud interactuando en una especie de paraíso
objetual, con seres maquinales que no sólo le prolongan su
existencia, sino que la colman de todos los bienestares esenciales
al entrar en contacto con ellos mediante su trabajo pictórico
que nos presenta.
Pero más que un estudio del color o del movimiento de los
objetos en el espacio, es la revelación del espíritu
de cada uno de ellos. Liliana Ávalos nos despierta de un
sueño de la diferencia ante los objetos cotidianos con los
que compartimos cada día nuestras vidas, gratificación
ilusoria pero intensa.
Víctor
Manuel Manrique
Lima, noviembre del 2001 |
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Línea
Blanca
Liliana
Ávalos intenta que las abstracciones producidas en las relaciones
que mantiene con los artefactos de su hogar conviertan lo intangible
en algo capaz de ser tocado, usado y al mismo tiempo humanizado
en concepciones sinónimas de bienestar y confort. Siendo,
ambas creaciones tangibles, parte de su proceso liberador de aquellos
significados cotidianos que la llenaban de tedio y de cansancio.
Así una plancha, una aspiradora, una licuadora pueden resignificarse
en objetos de descanso, como son una almohada, un puf, una cama.
Lo que permite que la artista cree y se apropie de los significados
heredados y al mismo tiempo habite sus propias producciones. Un
producir que termina siendo un habitar. Y que la devuelve a momentos
en que todo su mundo se concentra y se transforma en la relación
que ella tenía con su madre: la hacedora del hogar, la homemaker.
En estos instantes aquella mujer recordada, le permite a la artista,
no desprenderse del sentido humano, que incluso la persona dedicada
a los quehaceres de la casa, no termina olvidando en su relación
con los hijos.
Teresa
Orbegoso
Lima, mayo del 2004 |
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Ilusión
de identidad
Liliana
Ávalos se alimenta del movimiento de la ciudad y su pauta
de consumo interpretando las referencias y códigos de su
imaginario. Los objetos y artefactos son únicos en la mirada
de Ávalos, pese a su carácter masivo y en serie, son
rescatados y admirados a partir de la inmediatez y su condición
utilitaria y desechable. Continuadora de la tradición del
Pop Art, indaga y se aproxima a una realidad donde la carencia es
la constante de la gran mayoría de peruanos. Así,
la artista en su apuesta, ha desnudado con ternura e ironía
las contradicciones que acechan al borde de la ilusión.
Paola
Paula
New York, Junio del 2004 |
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